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20 años de punk melódico: el inicio de una generación en el rock peruano de los 2000

Ningún libro sobre historia del rock peruano ha hablado todavía sobre aquella escena de punk melódico forjada a inicios del milenio, influenciada por bandas como NOFX o Bad Religion, seguida por chicos y chicas de zapatillas Vans en vez de chancabuques, que iban desde a conciertos en Barranco hasta festivales en Los Olivos, agrupadas en komunas, y cómo no, criticada su escena por hacer canciones de amor, como si los punks no se enamoraran nunca, como si el punk solo sirviera para el panfleto y la protesta. Esta escena cumple ya dos décadas, y algunas de sus bandas siguen vivas, así el punk ya no sea la moda de nadie. Y es que el rock nunca se trató de eso.

Había una vez en la historia del rock peruano, un tiempo en que los punks veían a sus bandas favoritas extranjeras en MTV, compraban discos físicos (originales o piratas) en Galerías Brasil y en Jirón Quilca, no usaban chancabuques sino zapatillas Vans o Converse All Star, montaban skate, escribían en las paredes y en los baños de sus colegios los nombres de bandas como Dalevuelta, 6 Voltios, Diazepunk, y nadie allí sabía muy bien por qué, o algún rumor había ya sobre algo llamado ‘punk’ o más precisamente ‘punk melódico’. Todo lo escribían con “K” y, los más avezados, ahí donde cabía una “A”, la encerraban en un círculo de anarquía. Armaban pogos en bares y locales de Barranco, Lince, Santa Beatriz, hoy desaparecidos, como el Florentino, el Barlovento, el Free, el Bunker, el Ambassador, el Rajatabla, para un tiempo después congregarse en grupos llamados ‘komunas’ y tomar los festivales organizados en los conos de la ciudad, como Los Olivos, Ate, SJL, y más.  

Así fueron los inicios de los años 2000 para muchas personas que formaban parte de esta naciente escena del punk melódico en Lima. Estamos hablando de muchachos y muchachas que hoy ya deben rozar los 35 años o más, y de bandas peruanas que crecieron escuchando fuerte a grupos como NOFX, Bad Religion, Pennywise, Lagwagon, No use for a name, Descendents, Down by law, No fun at all, como también a Blink-182, Green Day y demás. Estamos hablando de una época en la historia del rock peruano que todavía no ha sido escrita por nadie en ningún libro relacionado a la temática, pero que cumple ya dos décadas.

Si en el 2000, cuando ya se iba formando toda esta escena, tú no estabas ni en proyecto o estabas balbuceando recién tus primeras palabras, lo más probable es que no hayas escuchado hablar de esto llamado ‘punk melódico’. Así que vayamos al principio de esta historia. Porque finalmente lo que sucede hoy parte de un mismo milenio, y en general es parte también de una misma escena del rock hecho en este país.

En el árbol genealógico del punk melódico peruano, allá arriba, entre los padres de todo esto, allá donde brilla el sol, está por supuesto Futuro Incierto. Se trataba de una banda nacida en 1991, que se convierte en un grupo clave para todas las bandas que vinieron después en los años 2000. Otros grupos padres fueron también Asmereir (1996), Metamorphosis (1996), Aeropajitas (1994), Decisión Final (1989), Kaos y Desorden (1994), Wreck (1996), y más que incluso acompañaron a la movida en el nuevo milenio. Aquí un videito caleta de Metamorphosis y Asmereir tocando en el Florentino en el 2003

“Futuro incierto es un referente del hardcore punk en América del Sur. Los descubrí en el 2002. Por esa época lanzaron un video en MTV, era la vitrina regional para nuevas y variadas propuestas. Mejor que eso, era vivir a 20 minutos de los conciertos de Barlovento, Florentino, Plaza Butters y Barranco en general. Eran conciertos únicos para apreciar a un grupo que nos lanzaba mensajes positivos en medio de una etapa difícil. Para mí, la adolescencia, para el país, la transición democrática luego de la dictadura. Al día siguiente estábamos adoloridos y con sueño sobre nuestras carpetas en la escuela. Cantar y poguear aquellas canciones valían cada segundo de malestar posterior que llevábamos como estandarte de nuestra punkitud. El discurso de Futuro Incierto ha influenciado en las nuevas generaciones de punk en Perú. Impulsando la formación de muchos grupos, colectivos y festivales de rock, de los luego denominados ‘chikipunks’. Rescato en esa narrativa: la actitud positiva, el cambio individual como un paso hacia lo colectivo, el hazlo tú mismo, la rebeldía contra el sistema y el rescate de la subjetividad y lo emocional” (Diego Benavente, co-fundador de El Grito).

El boom del punk melódico fue tanto en la ciudad que hemos encontrado más de 100 bandas que se formaron en la misma época pero que no fueron tan visibilizadas como las anteriores. Sacaron demos, no necesariamente muchos discos, ni alcanzaron a tocar seguido en festivales masivos como los Rock en el Parque, pero al igual que las anteriores también formaron parte de esta historia.

Estas son las siguientes y la lista puede multiplicarse exponencialmente si nos ponemos a buscar a las bandas de provincias o del interior del país. Gente común (1998), La dosis (1999), La patrulla lunátika (2000), La pezuña de mi abuelo (2000), Insecto Urbano (2000), ZOQ (2001), Sobrecarga (2001), Triada (2001), Plasma 97 (200?), El Patio de Aliz (2001), Zevende (2001), Yankenpunk (2002), Petipunk (2002), Contratodo (2003?), Hastakinomas (2003), Chizito suicida (2003), Spunkto (2003), No sabe no opina (2003), Plin, Presidentes muertos, Aurora 92, Anormal, Antisocial, A mí no, Aversión, Asteroides 500mg, Al punto frika, Al vuelo, Ácidos, Bajo Sentido, Código punk, Deskartables, D'mas, D-4, D-73, Diskrepunkcia, Deboleto, Doce lukas, Doble sentido, Dfkto, Dstr, Diagnóstico, Envergadura, Explota2, EnelAire, Oztracismo, Pie de manzana, Pan Tostado, Rekreo, Rekarga, Sinada, Sin Título, Sincon100cia, SAP, Siosi, Teléfono público, Tiempo perdido, Xklerenkima, Vale otro, Subasta, Alto Tránsito, Iokeze, Ritalín, Arcade, Sin Dirección, Gritos Represión, Lornaz, Todo Javier Prado, Los Vaders, Los litios, Infuckable, Luz Roja, Punk2flaz, Q’ t importa, Anexo 33, Sin rumbo, Estado Naranja, Malos años, Alkaer, Malos pensamientos, 5condo2, Danstra, 5incronizados. ¿Se acuerdan de otras? Pueden añadir más en los comentarios.

Aquí el punk no hablaba en sus letras de terrorismo o violencia política, como ocurría en el punk subterráneo. Esta nueva generación crecía en otro contexto social y político. En el 2000, Alberto Fujimori renuncia a la Presidencia del país por fax, se exilia en Japón y se pone fin así a la última dictadura vivida en el Perú. El nuevo milenio nace en un tránsito democrático. Las bandas de punk tienen otros temas para hablar en sus letras. Hablan de amistad, de enamorarse por primera vez, de divertirse montando skate, de buscarse un lugar en medio de la adolescencia, pero a la vez siempre dejan un espacio para hablar de crítica política si así les parece. Se trata de una escena que no tiene censura ni para hablar del amor, ni para hablar de política cuando les apetece.

A esta escena se le suele criticar por hablar de amor. Como si los punks nunca se hubiesen enamorado, como si el punk solo se hubiera hecho para el panfleto y la denuncia. ¿Acaso nadie les enseñó que el rocanrol también es libertad para hablar de lo que sea?

Claro, en los años 2000 no todo era punk melódico, había otros estilos dentro del rock y otras escenas que se venían desarrollando a la par. Sin embargo si ya tenemos más de un centenar de bandas de un solo estilo -uno solo- y nada más en los tres o cuatro primeros años del milenio, es que ya podríamos hablar de un boom. Numéricamente tanto, más o menos, que las bandas del rock subterráneo en los 80, aunque aquí solo hablamos de bandas de un estilo, en el subte había diversos estilos. Entonces, en los 2000 contando otros estilos estaríamos hablando de una década realmente prodigiosa con más que demasiado rock haciéndose en Lima y en otras partes del país.

La escena del punk melódico nace con influencias de bandas extranjeras y bandas locales de los 90, como las que mencionamos, alineadas a una similar apuesta musical. Nótese esto: aquí no hay influencia del rock subterráneo de los 80. Y las bandas lo tienen claro. Tomaron sus propios lugares, tocaron sus propias canciones, se organizaron para armar conciertos, la generación que creció en este periodo de transición democrática que en unos años más despegaría en medio de una reventada prosperidad económica, era también otra. 

“Lo que hicimos nosotros en algún momento fue juntarnos con gente de nuestra generación y empezar a hacer conciertos en El Florentino acá en Barranco. Nos juntábamos con Rezaka, con La Forma, con Kaos y Desorden, con Metamorphosis, y ‘oe, tengo una fecha en El Florentino’, ‘ya’, ‘¿ustedes puedes pueden poner el ampli?’, ‘ya, nosotros podemos poner el ampli’. Nosotros solo teníamos un ampli del guitarrista. ‘Tenemos una fecha en el garaje de mi pata que va a ser su despida en tal sitio’, ‘ya, vamos pues’. Y así era…Yo no creo que esta escena sea una herencia del subte, yo creo que es otra cosa distinta. O sea, yo no me considero fan, si bien me gustan mucho bandas de esa época, no considero que mi herencia musical parta de ahí, sino considero que nosotros éramos otra mancha otro movimiento que se empata dentro del rock peruano pero que nace de otro lado. Yo no creo que La Forma, ni 6 Voltios, ni Diazepunk, ni ninguna de esas bandas tenga algo que ver con ese momento del rock, que fue muy bonito, muy bacán, pero fue otro” (Charly García, vocalista de Diazepunk)

Un ejemplo de estos nuevos espacios fue el Garaje, a quien incluso Diazepunk le compuso una canción. El Garaje era el lugar donde ensayaban bandas como Diazepunk, Rezaka, 6 Voltios, Kaos y Desorden, un sitio además para compartir, para dar riendas sueltas a una nueva generación de música en el rock hecho en este país.

“El Garaje resulta que era el garaje de la casa de un amigo, Arnaldi que es el baterista de Rezaka. Ensayábamos religiosamente todos los sábados en este garaje, ahí era nuestro sitio de ensayo. No pagábamos, no tenía que pagar nada porque era el garaje de un amigo donde todos ensayábamos, era la misma batería, los mismos amplificadores para tres bandas que éramos: Diazepunk, Rezaka, a veces iban los 6 Voltios, de vez en cuando, los Kaos y Desorden, entonces era donde todos nosotros ensayábamos gratis y de ahí, no sé, tomábamos chelas, nos íbamos a juerguear pero era todos los sábados religiosamente desde las dos de la tarde hasta las ocho. El garaje fue una etapa muy chévere” (Gutty Makino, guitarrista de Diazepunk)

“Caminas rumbo a él y ya sientes la vibración de cada instrumento, siempre habrá gente afuera, conversando, cantando, viviendo, Claudia, Betina, Tamia, Ana Paula...fieles seguidoras, da gusto la solidaridad, RZK, Diazepunk, Kaos y Desorden el grupo de master, los del María Reyna...La puerta se agita casi se rompe, no te escuchan, entras en un ambiente bizarro donde los paquetes de huevos, las paredes pintadas y re pintadas, los posters, las señales de tránsito, el colchón, las botellas llenas de... simplemente punk, la unión, la felicidad nuevamente, el apoyo, las fotos, todo lo recuerdo como un muy buen momento, de los mejores, en el que sientes que has encontrado algo especial que siempre buscaste sin saber. Karaoke, temas nuevos nacen acá, se fabrican novedades, el Mc Donald’s tan necesario, el serenazgo una y otra vez. En tan poco tiempo tantas cosas y de ahí a casa a la de todos” (Jimena Marquez, de Punkeke La Revista / Extraído de http://rzk.es.tripod.com/rzk/id3.html)

 

Los conciertos de las bandas iban formando un nuevo público, de donde también cómo no saldrían luego otras bandas de punk melódico. Por ejemplo, un chico de 16 años como Alejandro Lamas (Jano), hoy dueño de la discotienda El Anexxxo, comenzaba a ir a conciertos de 6 Voltios, Futuro Incierto y Metamorphosis, y luego formaría parte de la banda Santa Cachucha. Un ejemplo repetitivo que siguieron otras personas del público también. El punk melódico era contagioso. Si hubiera sonado en las radios, varios hits de moda hubieran salido de allí.   

“Tocó 6 Voltios era un concierto en un lugar que se llamaba Barlovento acá en Barranco y tocaba Futuro Incierto, 6 Voltios y Metamorphosis. Yo fui a ver a 6 Voltios, pero abrió Metamorphosis y fue…o sea, para mí realmente ese momento me cambió un poco la vida porque nunca había visto una banda así de hardcore punk en vivo y el pogo era como demencial, la gente se tiraba en el escenario, y estaba lleno. De ahí tocó 6 Voltios y fue bacán, y de ahí tocó Futuro Incierto y la gente estaba locaza. Eso habrá sido cuando tenía 16 años” (Alejandro Lamas, músico en Santa Cachucha y fundador de El Anexxxo)


Y bueno en los colegios la chibolada se iba pasando la voz. De pronto los nombres de las bandas comenzaban a aparecer en los baños de los colegios, la gente se comenzaba a poner polos con los logos de los grupos, había una estética punk que de algún modo se peruanizaba.

“Había una chica que le decían la punk, y en los baños escribía Dalevuelta, así todo volteado, Contracorriente, y no entendía qué era ¿no? En las bancas veía que había escrito algún otro nombre, no sé Diazepunk. Y la huevona siempre se vestía con zapatillas Converse All Stars, de colores, verde, morado, naranja, sus medias hasta arriba, guantes en las manos, con morrales. Yo no sabía nada qué era eso. Ya en tercero de secundaria, iba a una cabina de internet que estaba por mi casa en ese tiempo, entro a una página, empiezo a bajar música, y buscaba los títulos en Ares… Me bajé canciones de Diazepunk, me bajé 6 Voltios, me bajé Contracorriente, me bajé todo lo que había ahí” (Giancarlo 'Korki' Fernandez-Cabero, conductor de La Hora del Vato)

Los estudios de grabación y los sellos independientes que iban produciendo a las bandas jugaron un rol importante para los discos que comenzarían a dejar estas bandas. Para Charly de Diazepunk, el estudio de EVC de Erick Villarán, donde grabaron su disco “Viernes” en el 2001, fue fundamental para esta mancha. “A Erick hay que agradecerle mucho porque en su estudio grabaron un montón de bandas de la época. O sea, ese es otro eje, no hubiese existido muchas bandas de la escena ahorita sino hubiese existido Erick Villarán y su estudio” (Charly de Diazepunk).

Por otro lado, sellos como ‘Unión Discos’ de Javier Chunga también fueron fundamentales para la época y para las bandas con las que ha trabajado: Diazepunk, Aeropajitas, Atómica, Asmereir, Tragokorto, Decisión Final, TiempoFuera, 40 Gramos. Javier Chunga además es un personaje fundamental en esta escena también por haber sido el co-organizador de los festivales Rock en el Parque, en donde se congregaban las bandas más conocidas de punk melódico de la época. Una serie de conciertos que se prolongaría a lo largo de la primera década en una etapa llamada el boom de los festivales o la escena festivalera.

Algunos de los primeros discos que iba dejando esta escena a principios del nuevo milenio fueron estos:

Desde el sótano (1999), primer disco de 6 Voltios

Fuimos lo que somos (1999), primer disco de Dalevuelta

En Pepas (2000), primer demo de Diazepunk

Metamorphosis (2000/2001), primer disco de Metamorphosis

Bombardero (2001), primer disco de Inyectores

El Apio Del Pueblo (2001), primer disco de Rezaka

Demo 2001 (2001), primer demo de TiempoFuera

A dónde vamos? (2001), primer disco de De la Nada

A mí qué chucha tú (2002), segundo disco de Dalevuelta

Ya no queda más (2002), primer disco de Tragokorto

No te escucho (2003), primer disco de La Forma

Tiempofuera (2003), primer disco de TiempoFuera

Al extremo (2003), primer disco de Terreviento

Atómica (2003), primer disco de Atómica

Turbo (2003), primer disco de Plasma 97

                                                                    ***

Así comenzó a escribirse los primeros años de los 2000, la historia de una generación, la que creció escuchando punk melódico. Y en su momento no se creían menos punk que nadie, así solo rondaran entre los 15 y 18 años de edad, y así viniera alguien con complejo de superioridad a gritarles ‘chikipunks’. Como si el rock no fuera para jóvenes. Cuántos “fuera mierda” se habrán respondido en esa época. Como si tuvieras que ser mayor de edad para dártelas de punk, para tener una banda o para ir a un concierto.

"Sergio Tejada ha tocado en Tiempo Fuera, en Insecto Urbano, y en Antiestátika. Y, tiempo después como congresista, él ha estado en la Comisión que investigaba a Alan García. Osea, ha hecho algo que miles de subterráneos no han hecho en su carrera. Monchi de Protones me dijo “¿qué se sentirá que un chikipunk de mierda haya hecho lo que ellos nunca hayan podido hacer en sus canciones o en sus conciertos?”. Encarar a Alan García y cagarlos pues ¿no?" (Giancarlo 'Korki' Fernandez-Cabero, conductor de La Hora del Vato)

En este 2020, varias bandas de punk melódico acaban de cumplir o están por cumplir 20 años. Y al menos esta escena ya pasó la mayoría de edad. Su historia tiene el deber y el derecho de ser contada y, cómo no, también de ser escuchada. Para las nuevas generaciones. O para las antiguas, si eres de la vieja escuela. “Para tus hijos y los hijos de los demás”, como dice la canción de La Forma.

(fuente: youcansayfuck.lamula.pe)

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